Es curioso. Ayer por la noche escribí bastante. Me he levantado pensando y toda la mañana he estado dandole vueltas a mil cosas de las que luego pondría aquí. Ahora mismo no me acuerdo de nada.
Me asusta mi memoria. Mi capacidad de olvidar todo. Serán las drogas? (en mi caso sólo podría ser el alcohol) Serán los videojuegos? Serán las horas de ordenador? Recuerdo una vez que uno de los psicólogos a los que he ido con mi madre estuvo muy cerca de hallar la respuesta a esto y me dijo algo importante que, como no, no consigo recordar.
En cambio hay otros pocos recuerdos que sí que puedo recordar, no con la exactitud que desearía pero al menos están ahí. Son tanto buenos como malos así que tampoco se podría decir que me acuerdo de lo que me conviene.
Entonces por qué? Lo he estado pensando y creo que esto pasa porque yo me he acostumbrado a olvidar por necesidad. Una necesidad de huir del daño que he sufrido. Metiéndome en un mundo de olvido y evasión he conseguido satisfacerme en cierta medida, además de obtener un grado de frialdad e indifencia ante muchas cosas, del cual no me siento orgulloso pero tampoco me disgusta. Una huída hacia delante. Mi mundo.
No. No está olvidado. No creo que mi memoría tenga la culpa de todo. Ese daño sigue ahí guardado y le he construído una muralla durante años tanto en mi mente como en mi corazón. He llorado una vez delante de alguien. Son esas murallas las que también tienen culpa de mi falta de recuerdos.
He encontrado otra razón para escribir aquí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario