No estoy agusto con nada y qué? Espero la respuesta fácil mientras me miras con falsa comprensión, como si te hubieses puesto en mi lugar.
Todos tenemos ese día que no nos "apetece" hacer nada, pero se manifiesta de forma distinta, y a la vez parecida, en cada persona. Por ejemplo, yo noto ese día cuando no sé que canción elegir de mi iPod. No quiero escuchar ninguna, como si todas me pareciesen iguales. O como si necesitase de repente otro estilo que no conozco de nada. O simplemente no quiero escuchar música y entonces me quito los cascos y me los vuelvo a poner para comprobarlo. Y sigue sin servir de nada. Pues como esta, mil situaciones ambiguas más.
Lo del día lo relaciono con que hoy no estaba agusto ni siquiera con la gente con la que suelo estarlo. Hoy me he sentido patético, me hubiese reido de mí y me cuestiono si de verdad era uno de "esos" días.
miércoles, 28 de octubre de 2009
martes, 20 de octubre de 2009
Pensamientos aleatorios.
Odio dejarme llevar. Muchas veces odio mi pasado. Odio no cumplir lo que me he prometido. Odio mi capacidad de memoria. Odio que me quiten la ilusión.
No me gusta el modo en que transcurre el tiempo de la vida. No me gusta la vida en "mi" casa ni mi relación con mi madre. No me gusta mi relación con mi novia (en estos momentos). No me gustan mis sentimientos. No me gustan mis dependencias. Me molesta la incompetencia. No me gusta que no obtenga reconocimiento merecido. No me gusta callarme y menos cuando luego se me ocurre algo que decir. No me gusta mentir. No me gusta que haya tantas situaciones que me hagan sentir incómodo. No me gusta recordar. No me gusta darme cuenta de las cosas tarde. No me gustan las canciones en momentos inadecuados. No me gusta pensar que soy el único que trabaja en cualquier proyecto grupal y me disgusta darme cuenta de que ni eso era verdad. No me gusta no haber adquirido la capacidad necesaria para pensar más detenidamente, sin necesidad de abstraerme o meterme en mi mundo. No me gusta mi "afición" al tuenti/ordenador. No me gustan las palabras y conversaciones innecesarias. No me gusta sentirme mal sin saber por qué por algo que he hecho.
Me gusta escribir para mí mismo. Me gusta mi música. Me gusta lo que estudio. Me gusta hacer las elecciones adecuadas y demostrar que las hice. Me gusta encontrar aunque sea un recuerdo féliz sin necesidad de un contexto ni de tener que pasar por otros recuerdos. Me gusta adquirir y dar respuestas para hasta la más ínfima pregunta. Me gusta que una chica me cante.
Me encanta la gente que sabe de verdad cómo hablar conmigo, cómo sacar lo mejor de mi mismo (y lo peor si es necesario), cómo hacerme reír y llorar. Esa muy poca gente que sabe abrirme. Esa gente que tantas veces he deseado que existiese y que sigo deseando que aparezcan en mi vida.
Esto sólo es un cúmulo de lo que se me ha ido ocurriendo. Se ve claramente qué variante predomina más. Lo cierto es que no siempre lo primero que te viene a la cabeza es lo más importante así que seguro que se me han olvidado temas fundamentales pero no importa, ya se me ocurrirán. Mi propósito es escribirlos y más tarde profundizar en cada uno de ellos.
No me gusta el modo en que transcurre el tiempo de la vida. No me gusta la vida en "mi" casa ni mi relación con mi madre. No me gusta mi relación con mi novia (en estos momentos). No me gustan mis sentimientos. No me gustan mis dependencias. Me molesta la incompetencia. No me gusta que no obtenga reconocimiento merecido. No me gusta callarme y menos cuando luego se me ocurre algo que decir. No me gusta mentir. No me gusta que haya tantas situaciones que me hagan sentir incómodo. No me gusta recordar. No me gusta darme cuenta de las cosas tarde. No me gustan las canciones en momentos inadecuados. No me gusta pensar que soy el único que trabaja en cualquier proyecto grupal y me disgusta darme cuenta de que ni eso era verdad. No me gusta no haber adquirido la capacidad necesaria para pensar más detenidamente, sin necesidad de abstraerme o meterme en mi mundo. No me gusta mi "afición" al tuenti/ordenador. No me gustan las palabras y conversaciones innecesarias. No me gusta sentirme mal sin saber por qué por algo que he hecho.
Me gusta escribir para mí mismo. Me gusta mi música. Me gusta lo que estudio. Me gusta hacer las elecciones adecuadas y demostrar que las hice. Me gusta encontrar aunque sea un recuerdo féliz sin necesidad de un contexto ni de tener que pasar por otros recuerdos. Me gusta adquirir y dar respuestas para hasta la más ínfima pregunta. Me gusta que una chica me cante.
Me encanta la gente que sabe de verdad cómo hablar conmigo, cómo sacar lo mejor de mi mismo (y lo peor si es necesario), cómo hacerme reír y llorar. Esa muy poca gente que sabe abrirme. Esa gente que tantas veces he deseado que existiese y que sigo deseando que aparezcan en mi vida.
Esto sólo es un cúmulo de lo que se me ha ido ocurriendo. Se ve claramente qué variante predomina más. Lo cierto es que no siempre lo primero que te viene a la cabeza es lo más importante así que seguro que se me han olvidado temas fundamentales pero no importa, ya se me ocurrirán. Mi propósito es escribirlos y más tarde profundizar en cada uno de ellos.
jueves, 9 de julio de 2009
Sangre.
Tengo que evitar pensar "entre horas" y focalizarlo todo cuando escribo en este blog. Se me van las ideas.
También me he dado cuenta de que mucho de lo que escribo aquí trata sobre mi madre y no sé si es bueno o malo.
Tras una movida absurda con ella me he ido 2 días a casa de mi novia. Me podría haber quedado más pero me preocupa que mi madre necesite algo y me he vuelto a casa. Por qué? Es la persona que más daño me ha hecho, no soporto su voz y me cuesta aguantar su presencia. No lo hago por pena, si acaso miedo a remordimientos y culpabilidad o es que mi conciencia se vuelve más convincente con la edad. Sigo volviendo a casa a pesar de que se que lo voy a pasar mal y sigo aquí aunque se que el acceso a una buena convivencia y sobre todo a una mínima confianza es nulo. No quiero esperanza.
Los lazos de sangre son pesados e inconscientes pero ahí están.
También me he dado cuenta de que mucho de lo que escribo aquí trata sobre mi madre y no sé si es bueno o malo.
Tras una movida absurda con ella me he ido 2 días a casa de mi novia. Me podría haber quedado más pero me preocupa que mi madre necesite algo y me he vuelto a casa. Por qué? Es la persona que más daño me ha hecho, no soporto su voz y me cuesta aguantar su presencia. No lo hago por pena, si acaso miedo a remordimientos y culpabilidad o es que mi conciencia se vuelve más convincente con la edad. Sigo volviendo a casa a pesar de que se que lo voy a pasar mal y sigo aquí aunque se que el acceso a una buena convivencia y sobre todo a una mínima confianza es nulo. No quiero esperanza.
Los lazos de sangre son pesados e inconscientes pero ahí están.
sábado, 4 de julio de 2009
Reglas.
No coincido con los límites de nadie porque no me aplico las mismas reglas que exijo. Hipocresía? Es más una ceguera involuntaria. El mundo no se basa en sinceridad, menos de sinceridad personal cada uno consigo mismo y la mayoría de las veces vemos lo que queremos ver. Me puse reglas a mí mismo completamente distintas a las de los demás intentando demostrame que soy diferente.
Mi indiferencia no me salva de tener sentimientos y de verdad que odio esos pinchazos orgánicos inexplicables que me hacen desear haber tenido menos información. Me viene a la garganta esa sensación como cuando estás a punto de vomitar mientras mi cerebro intenta concentrarse en cualquier otra cosa. Intento no enfadarme y mantener las apariencias pero ahí está esa maldita herida que no paro de abrir. Entonces recuerdo que yo no quiero ser así, yo no soy así.
Me vuelvo a poner la máscara y sigo mi camino.
Mi indiferencia no me salva de tener sentimientos y de verdad que odio esos pinchazos orgánicos inexplicables que me hacen desear haber tenido menos información. Me viene a la garganta esa sensación como cuando estás a punto de vomitar mientras mi cerebro intenta concentrarse en cualquier otra cosa. Intento no enfadarme y mantener las apariencias pero ahí está esa maldita herida que no paro de abrir. Entonces recuerdo que yo no quiero ser así, yo no soy así.
Me vuelvo a poner la máscara y sigo mi camino.
viernes, 3 de julio de 2009
Irracionalidad.
Soy parte del desahogo continuo de una persona. Soy sus prejucios y su dependencia. Soy la ironía de su vida muerta. Soy su molesta "razón de ser". Soy su decepción y su apoyo por derecho injustificado. Soy el beneficio parasitario de alguien que hace que le importa mi vida. Soy su prueba de jerarquía y todo lo que conlleva. Soy todo eso y me gustaría no ser nada salvo un nombre en el libro de familia.
Cuando mi independencia llegue gritaré Libertad como si fuese William Wallace.
Cuando mi independencia llegue gritaré Libertad como si fuese William Wallace.
miércoles, 1 de julio de 2009
Futuro.
El amor y la razón no van de la mano. Aquí intentaré escribir lo que pasa por mi mente y no por mi corazón. Dejando de lado los sentimientos es el modo de tener la visión más clara y exacta de todo.
Todo el mundo hace planes. Son una necesidad, el día a día, la monotonía del que los tiene y la depresión del que no. Los planes son una predicción mínima del futuro de cada uno. Un plan suele deshacer otro, dos o más planes combinados no tienen por qué ser mejores y nada suele salir tal como lo planeas.
La mayoría de las personas ante la pregunta "qué estás haciendo ahora en tu vida?" contestarán su plan de vida actual, su futuro más cercano y suelen ser planes a largo plazo lo más aceptados posible por la sociedad. Al fin y al cabo son relaciones sociales y los temas más recurridos son trabajo y estudios. Los planes a corto plazo suelen ser para las personas conocidas que ves a menudo y se suelen dar todo tipo de temas como amor, viajes, salir y demás.
Por mi parte, no cuento mi vida ni me abro a alguien que acabo de conocer. Me refiero esos colegas de fiesta, esa chica con la que toca esa noche o cualquiera que te venda una entrada a un concierto. Si preguntasen podría contarle los planes a largo plazo aceptados socialmente y poco más. Pero hay gente que sí, lo cuenta todo como si les condujese a algún sitio, les gusta y buscan siempre las oportunidades, de ahí lo de oportunistas. Mucha gente diría: "viéndolo así, son unos convenidos". Pero en el fondo les gustan estas personas y ven en ellas un amigo/novio en potencia. Algunos llegan a pensar que esa persona es de las mejores que han conocido, se olvidan de sus amigos e incluso les ponen verdes haciendo el correspondiente cambio de conversaciones sobre todo lo que pasa en sus vida. Es patético.
Por lo que a mí respecta, no me disgusta hacer planes pero no soy bueno cumpliéndolos. Contesto rápido y cambio de opinión más rápido aún. Me cuesta seguirlos y no me cuesta deshacerlos. Hay pocos planes que pueda mantener y los tengo que tener bastante claros. A la gente eso le molesta pero sinceramente me da igual. Si hay alguien tan dependiente de mí que me necesite para cualquier tipo de planes de su vida, que se descuelgue ya. No solo porque no entiendo esa actitud sino porque no la aguanto. Solo yo llevo mi vida, mis planes, mi futuro, mis cambios. Es más fácil y me ahorro complicaciones ya que al único que puedo fallarme es a mí. Creo que se como soy y si no ya lo iré descubriendo.
Es fácil cambiar. Lo difícil es mantener el cambio.
Todo el mundo hace planes. Son una necesidad, el día a día, la monotonía del que los tiene y la depresión del que no. Los planes son una predicción mínima del futuro de cada uno. Un plan suele deshacer otro, dos o más planes combinados no tienen por qué ser mejores y nada suele salir tal como lo planeas.
La mayoría de las personas ante la pregunta "qué estás haciendo ahora en tu vida?" contestarán su plan de vida actual, su futuro más cercano y suelen ser planes a largo plazo lo más aceptados posible por la sociedad. Al fin y al cabo son relaciones sociales y los temas más recurridos son trabajo y estudios. Los planes a corto plazo suelen ser para las personas conocidas que ves a menudo y se suelen dar todo tipo de temas como amor, viajes, salir y demás.
Por mi parte, no cuento mi vida ni me abro a alguien que acabo de conocer. Me refiero esos colegas de fiesta, esa chica con la que toca esa noche o cualquiera que te venda una entrada a un concierto. Si preguntasen podría contarle los planes a largo plazo aceptados socialmente y poco más. Pero hay gente que sí, lo cuenta todo como si les condujese a algún sitio, les gusta y buscan siempre las oportunidades, de ahí lo de oportunistas. Mucha gente diría: "viéndolo así, son unos convenidos". Pero en el fondo les gustan estas personas y ven en ellas un amigo/novio en potencia. Algunos llegan a pensar que esa persona es de las mejores que han conocido, se olvidan de sus amigos e incluso les ponen verdes haciendo el correspondiente cambio de conversaciones sobre todo lo que pasa en sus vida. Es patético.
Por lo que a mí respecta, no me disgusta hacer planes pero no soy bueno cumpliéndolos. Contesto rápido y cambio de opinión más rápido aún. Me cuesta seguirlos y no me cuesta deshacerlos. Hay pocos planes que pueda mantener y los tengo que tener bastante claros. A la gente eso le molesta pero sinceramente me da igual. Si hay alguien tan dependiente de mí que me necesite para cualquier tipo de planes de su vida, que se descuelgue ya. No solo porque no entiendo esa actitud sino porque no la aguanto. Solo yo llevo mi vida, mis planes, mi futuro, mis cambios. Es más fácil y me ahorro complicaciones ya que al único que puedo fallarme es a mí. Creo que se como soy y si no ya lo iré descubriendo.
Es fácil cambiar. Lo difícil es mantener el cambio.
martes, 30 de junio de 2009
Aguante.
Cuánto más se puede aguantar?
Qué coño tiene mi madre que le hace estar encima mío continuamente y me asquea el 95% de las veces que me dirige la palabra? Necesita usarme para desahogarse? Si está tan desilusionada conmigo, por qué sigue ahí? Es preocupación? Su conciencia le impide dormir? Tantas cosas he hecho mal como para que con 20 años no pueda dejarme llevar mi vida como yo quiero, a mi manera y no a la suya?
Se queja de estar sola pero es ella quien ha destruido la convivencia y ya no me quedan ni las más mínimas ganas de preguntarle o contarle algo. Todo esto viene de años de respuestas inacertadas, de conversaciones desesperadas, de mentiras, de hipocresía, de persecuciones e invasiones de mi intimidad, de victimismo continuo tomándose mi vida como si fuese suya, como si de una suplantación de identidad se tratase, un sufrimiento en vano e injustificado.
Y me cansa estar aquí más que nada. Antes intentaba explicarle lo que pensaba y lo que sentía a una persona que es con la que más tiempo he vivido, una persona que no me conoce lo más mínimo y por ello mis palabras desaparecían antes ni siquiera de haberlas comprendido. Es un cansancio físico y mental que produce cambios en mi personalidad, en mi forma de ser y de estar, una armadura de pinchos cuyo único defecto es no dejarme sordo, es no querer estar pero obligado a hacerlo vivo más que en desagusto, es un asco.
Es una parte de mi vida, un problema cuya única solución es el silencio. Y no sé cuánto tiempo podré con esto.
Qué coño tiene mi madre que le hace estar encima mío continuamente y me asquea el 95% de las veces que me dirige la palabra? Necesita usarme para desahogarse? Si está tan desilusionada conmigo, por qué sigue ahí? Es preocupación? Su conciencia le impide dormir? Tantas cosas he hecho mal como para que con 20 años no pueda dejarme llevar mi vida como yo quiero, a mi manera y no a la suya?
Se queja de estar sola pero es ella quien ha destruido la convivencia y ya no me quedan ni las más mínimas ganas de preguntarle o contarle algo. Todo esto viene de años de respuestas inacertadas, de conversaciones desesperadas, de mentiras, de hipocresía, de persecuciones e invasiones de mi intimidad, de victimismo continuo tomándose mi vida como si fuese suya, como si de una suplantación de identidad se tratase, un sufrimiento en vano e injustificado.
Y me cansa estar aquí más que nada. Antes intentaba explicarle lo que pensaba y lo que sentía a una persona que es con la que más tiempo he vivido, una persona que no me conoce lo más mínimo y por ello mis palabras desaparecían antes ni siquiera de haberlas comprendido. Es un cansancio físico y mental que produce cambios en mi personalidad, en mi forma de ser y de estar, una armadura de pinchos cuyo único defecto es no dejarme sordo, es no querer estar pero obligado a hacerlo vivo más que en desagusto, es un asco.
Es una parte de mi vida, un problema cuya única solución es el silencio. Y no sé cuánto tiempo podré con esto.
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